El definir el enfoque pragmático con el que se desea trabajar y obtener resultados es trascendental para que una evaluación rinda frutos coherentes a la realidad y de calidad.
Algunos de los aspectos que se deben conocer antes de la evaluación son: Perfiles de ingreso, tipo de escuela de procedencia, clara visión de los estilos de aprendizaje, hábitos de estudio de los alumnos, estilos y usos didácticos y perfiles profesiográficos de los maestros.
La intención que tiene un acto educativo es base para que este se lleve a cabo de manera eficaz, por esa razón, se debe especular bajo este propósito.
SELECCIÓN DE LA ESTRUCTURA DE
EVALUACIÓN
Existen varias vertientes de acceso
disponibles, y ampliamente documentadas, para efectuar la evaluación:
LOS EVALUADORES Y EL AMBIENTE DE EVALUACIÓN
Desde un plano riguroso, el que evalúa debe ser alguien interesado en el tema, es decir, alguien que tenga voz sobre las decisiones que se puedan tomar sobre lo evaluado. Sin embargo, debido a que esto en variadas ocasiones no es posible, se requiere cumplir con los siguientes requisitos:
- Que los objetivos de evaluación
deben ser conocidos por los sujetos a evaluar.
- Que los evaluadores deben ser
entrenados para tal fin.
- Que toda evaluación genera una
carga en los sujetos a evaluar.
- Que la confidencialidad de los
resultados debe ser suprema.
- Que una actitud inadecuada de los
evaluadores puede generar un tipo de violencia simbólica.
- Que ninguna evaluación de ser
condicionada o sus resultados inducidos.
- Que se deben generar zonas de
confort para aplicar la evaluación.
INTERPRETACIÓN Y CONCLUSIONES
Al interpretar los datos de la evaluación se debe ser conciso en su descripción y en la redacción de los puntos destacables. Debido a su procedencia, no es conveniente argumentarlas.


Indudablemente la evaluación es necesario cumplirla observando una serie de consideraciones y requisitos. Es, además, indispensable la participación de personal capacitado, ético, profesional en este proceso.
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